No sabes cuánto te he hechado de menos todo este tiempo. Eras una parte especial de mi vida, al fin y al cabo, siempre has sabido todos mis secretos. Pensarías que ya no te iba a escribir nada más, después de todos estos años incomunicados pero sinceramente, no sabes todo lo que me encantaba escribirte y detallarte cada milímetro de mi vida. Eres un gran amigo, nunca has vendido ni un trocito de esas miles de hojas escritas, cada año con una letra distinta y acabadas siempre por la misma frase: "de tu escritora con cariño". Quien si no tú has visto cuales eran mis metas, como alcanzaba algunas y como catalogabas de imposibles otras muchas. Sabes que era una niña soñadora, bipolar a veces, ingenua e infantil. Solo decirte que no he cambiado, sigo siendo la niña que cogía mal el lápiz y que te escribía con la mayor ilusión del mundo y con un millón de faltas de ortografía. Mi vida sigue igual, diario: todavía espero el gran cambio que tú y yo sabemos, con la misma fe del primer día. Tengo una sobrina, de diecisiete meses, siento no habértela presentado antes pero te prometo que no te voy a ocupar más páginas de las necesarias ahora para que ella te llegue a escribir algún día. Estoy muy orgullosa de tenerte todavía, ahora mismo no te puedo prometer una página cada día porque cada vez esto es más difícil, pero tampoco, y eso es seguro, te voy a olvidar, porque gracias a ti me has ayudado a conocerme un poquito más y has servido de puente hacia esos sueños que poco a poco han ido desvaneciéndose en la infancia. Diario, me has hecho muy feliz. Gracias y hasta siempre.
Quizás a alguien le esté pasando lo mismo...
Esta no es mi historia, ni mucho menos. Aquí sólo plasmo mis pensamientos más sentidos y , a veces, más irracionales. La historia de mi vida ya os la contaré en otro momento.
domingo, 15 de mayo de 2011
Dear diary.
Querido Diario:
No sabes cuánto te he hechado de menos todo este tiempo. Eras una parte especial de mi vida, al fin y al cabo, siempre has sabido todos mis secretos. Pensarías que ya no te iba a escribir nada más, después de todos estos años incomunicados pero sinceramente, no sabes todo lo que me encantaba escribirte y detallarte cada milímetro de mi vida. Eres un gran amigo, nunca has vendido ni un trocito de esas miles de hojas escritas, cada año con una letra distinta y acabadas siempre por la misma frase: "de tu escritora con cariño". Quien si no tú has visto cuales eran mis metas, como alcanzaba algunas y como catalogabas de imposibles otras muchas. Sabes que era una niña soñadora, bipolar a veces, ingenua e infantil. Solo decirte que no he cambiado, sigo siendo la niña que cogía mal el lápiz y que te escribía con la mayor ilusión del mundo y con un millón de faltas de ortografía. Mi vida sigue igual, diario: todavía espero el gran cambio que tú y yo sabemos, con la misma fe del primer día. Tengo una sobrina, de diecisiete meses, siento no habértela presentado antes pero te prometo que no te voy a ocupar más páginas de las necesarias ahora para que ella te llegue a escribir algún día. Estoy muy orgullosa de tenerte todavía, ahora mismo no te puedo prometer una página cada día porque cada vez esto es más difícil, pero tampoco, y eso es seguro, te voy a olvidar, porque gracias a ti me has ayudado a conocerme un poquito más y has servido de puente hacia esos sueños que poco a poco han ido desvaneciéndose en la infancia. Diario, me has hecho muy feliz. Gracias y hasta siempre.
No sabes cuánto te he hechado de menos todo este tiempo. Eras una parte especial de mi vida, al fin y al cabo, siempre has sabido todos mis secretos. Pensarías que ya no te iba a escribir nada más, después de todos estos años incomunicados pero sinceramente, no sabes todo lo que me encantaba escribirte y detallarte cada milímetro de mi vida. Eres un gran amigo, nunca has vendido ni un trocito de esas miles de hojas escritas, cada año con una letra distinta y acabadas siempre por la misma frase: "de tu escritora con cariño". Quien si no tú has visto cuales eran mis metas, como alcanzaba algunas y como catalogabas de imposibles otras muchas. Sabes que era una niña soñadora, bipolar a veces, ingenua e infantil. Solo decirte que no he cambiado, sigo siendo la niña que cogía mal el lápiz y que te escribía con la mayor ilusión del mundo y con un millón de faltas de ortografía. Mi vida sigue igual, diario: todavía espero el gran cambio que tú y yo sabemos, con la misma fe del primer día. Tengo una sobrina, de diecisiete meses, siento no habértela presentado antes pero te prometo que no te voy a ocupar más páginas de las necesarias ahora para que ella te llegue a escribir algún día. Estoy muy orgullosa de tenerte todavía, ahora mismo no te puedo prometer una página cada día porque cada vez esto es más difícil, pero tampoco, y eso es seguro, te voy a olvidar, porque gracias a ti me has ayudado a conocerme un poquito más y has servido de puente hacia esos sueños que poco a poco han ido desvaneciéndose en la infancia. Diario, me has hecho muy feliz. Gracias y hasta siempre.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario