Tengo miles de cosas por las que preocuparme y sólo me preocupo por tí, porque llegas demasiado tarde a nuestra cita, te he esperado infinidad de veces en días nublados y tristes, cuando más te he echado en falta. Nunca he desistido, nunca me he rendido, en ningún momento he pensado en abandonar, he soñado contigo todas y cada unas de mis noches, de mis mañanas y mis tardes pero nunca te ha dado por hacerte realidad. Es inútil esperar a alguien, a la persona adecuada cuando no sabes quien es, es inútil y estúpido pero siempre queda esa lucecita ahí al fondo de tu corazón, o de tu alma, donde quiera que esté pero dentro de ti, esa fe en que llegarás, pidiendo perdón por haber tardado tanto y diciendo lo mucho que me has echado de menos todo este tiempo.

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