No hay nada más, ya está, ya me he vaciado por dentro y por fuera. Ya no puedo más. Me rindo, rendirse no es nada malo, yo no nací valiente y no me avergüenza decirlo. Estoy quemada, asfixiada por todo, y sintiendo todo lo que me pasa con una intensidad duplicada a la normal. No tengo nada mío, ni yo soy mía, no me considero nada. Estos días habían parecido diferentes, no se, más amenos, pero ahora se amontona todo de golpe. Me siento sola por duro que suene, y siento si alguien se ofende pero es que es lo que siento es como me siento día tras día, sin voz, como sin alma. Me cuesta creer que le importe a alguien. Es más no confío en nadie. Es difícil confiar si no confían en ti antes. Me cuesta desahogarme con los demás, porque sinceramente siento que mi vida les importa una mierda. ¿Qué soy? pues ya lo he dicho más de una vez; me considero un fracaso de mujer, por muchas cosas que me hacen la vida un poquito más difícil segundo tras segundo. Como pesa caminar hacia arriba, y más si no tienes manos que te impulsen. Llamarme dramática, egocéntrica, pesimista, cobarde...
Esta es mi verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario