Hubo una vez que me quise. Y resulta que cuando me quiero es cuando no estoy en mí. Me resulta tan difícil reconocerme las virtudes y tan fácil destruirme en un minuto. Me paso los días y las oportunidades huyendo por miedo. Me tengo miedo. He aprendido que el mañana es demasiado tarde, pero eso debí haberlo pensado ayer, cuando para mí todavía era demasiado pronto. Y aún así parece que eso que otros llaman destino y yo llamo circustancia quieren que sangre remordimiento un poco más. Todavía no estoy curada de mí y ya busco otra piedra con la que hacerme daño. Empiezo a creer que merezco todas estas decepciones para aprender a no decepcionarme cada vez que abro la boca o cada vez que respiro. No se que espero de mí cuando no espero nada de nadie. Soy una puta contradicción. O quizás sólo sea un pez en busca de un mar en el que liberarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario