Le gustaría no tener la sensación de estar viviendo de prestado. Ser alguien y crecer. Aspirar al final de su espalda, el cielo quedaba demasiado cerca, y fácil. Le gustaría saber que la vida es más que levantarse y aspirar, y respirar, y expirar ese 'oxígeno' contaminado cuando pasa por su corazón, generador de gases tóxicos.
Ni siquiera sabía si su futuro es tan incierto como suyo, si sus sábanas son tan frías de noche y si sus brazos son tan abismales como los imaginaba. Pensaba que tampoco está de más perderse algún día entre sus dudas, tan inteligentes como atrevidas. Tener ganas no es poder. Amar no es realizarse y no intentarlo no significa perder. Ilusión se llama su vida, y espera, inquietud, ansias de algo grande si es juntos. Sonrisas magnéticas, no de oro, el oro hoy no vale nada, de ganas y poca vergüenza, de un: 'Ven aquí que te estoy esperando' o un: 'No me mires así que no quiero comerte tan temprano.' Sus dudas siempre tuvieron cabida en su espalda, y sus ganas sabían como mimarla.Se veían mejor sin ropa, se entendían mejor y se querían menos. Pensaban que odiarse a veces es sano y más cuando ese odio se fundía en el silencio del vapor de amor que sus manos regalaban a este odioso mundo.
Nunca supo decir 'te quiero' sin sentirlo demasiado, nunca supo ser ella por encima de todo, nunca estuvo enamorada, bueno sí, lo estuvo del recuerdo lejano en su memoria de aquel sueño que le regalaba todas las noches su desesperación profunda por hacerse querer. Invisible era su segundo nombre aunque sus ojos eran capaces de traspasar océanos de incertidumbres e inquietudes, y de reconocer a un enamorado a kilómetros de distancia. Sólo se había sentido sexy una vez en su vida, al mirarse en un espejo ajeno, más bien, en unos ojos carroñeros que la acechaban desde la esquina. Demasiadas aspiraciones para un corazón tan pequeño. Mal perfume y pésimo frasco, edición limitada dentro de tantas copias. No le gustaba sentirse observada, pues los únicos ojos que le importaban estaban ciegos para ella. Su vida era un estanque sin agua y con demasiada profundidad para tan pequeño cisne, pero ella seguía soñando, y recordándose que al día siguiente sería un nuevo día y más aún, una nueva oportunidad para ser feliz.
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