Aquí estaba. Ahí estabas. Ahí estaba el final.
Lo había sentido y experimentado en su propio cuerpo, pero sin llegar a extasiar como ella imaginaba que fuera. Esto le hacía pensar más en su interior hiriente, en su monotonía, en suma, en su no vida.
De invisible pasó a ser un trozo de carne, algo sexy y atractivo y ,por qué no decirlo, interesante, pasando por ser una meta y continuando por un capricho, hasta convertirse en un alma opaca por dentro y en tierra de nadie. Con la inspiración dormida, la niña de ojos tristes, ingenua, creyó que algo cambiaría. Cambió ella, volvió a su invierno en primavera, a su verano maldito y a ser esclava de sus dudas, de sus miedos...Esclava de todo lo que era y de todo lo que quería ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario