Quizás a alguien le esté pasando lo mismo...

Esta no es mi historia, ni mucho menos. Aquí sólo plasmo mis pensamientos más sentidos y , a veces, más irracionales. La historia de mi vida ya os la contaré en otro momento.






domingo, 21 de julio de 2013

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Descubrí que tu silencio vale más que todas esas letras y poemas que intentan describirte.
No hay océano de estrellas más fugaces que las tuyas.
No hay abismos más furtivos e inapelables que los tuyos, donde vengo morir en cada entonación de tus maullidos.
Gata excarcelada, sin escusas en su risa y solitaria y voraz que aspira a tigre.
Mis dedos dejan de ser inmutables cuando se hunden en tus dunas
y se queman en las maravillas de tu belleza femenina, y felina.
Cuando tus poros me llaman, como cráteres sedientos de lava sucia, la selva de ahí afuera parece menos pérfida y me incitan a  (come)te(rte) todos los pecados que sus dioses no perdonan
 y a quemar con cada cigarro la vileza de nuestros sollozos.
Los antojos de tu cuerpo se me antojan astillas de eternidad que se clavan en mi huella de humano cuando nos convertimos en animales sin desvelo,
cuando nos imantamos tan adentro que el cortocircuito es inevitable en nuestras almas.
Y es porque nos olemos y nos tecleamos nuestros adentros y nuestros afueras.
Porque nuestros dedos son amigos de nuestros cuerpos y derraman cada gota de deseo que culmina en nuestros sorbos fríos de cerveza, malherida, como nosotros.

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