Escribir era lo mismo que atar sus ideas; algo como convertirlas en sueños obligados a cumplir.
Buscando un lugar en esta tierra de nadie vivió una auténtica odisea de regreso a su cordura. Sintió hielo que quemaba en sus abismos más profundos, que restaban habilidad a la hora de mentir.
Le quedaban pocas vidas que alquilar a este gato, moribundo, nocturno y pasajero que buscaba la belleza en la mancha de carmín. Era negro, huía de su suerte más por inercia que por razón, los callejones donde emborrachaba sus sentidos eran ya un lienzo, casi en braille, donde los ciegos de desesperación buscaban la razón más letal para abandonar el mundo de los que creían estar vivos. Las espinas le pincharon poco más a la izquierda del corazón, donde guardaba los resquicios de recuerdos e historias que no eran suyas pero que las sentía tan adentro que terminó por adoptarlas. Adaptarlas, en este caso, a una vida carente de vida y a unas ganas, carentes de sentido, de salir huyendo con el primer pincel bohemio que se atreviera a retratarla.
A este siglo veintiuno le sobraba más de una X y le faltaba toda la libertad que antes se censuraba sin tapujos y ahora se restringía sutilmente. Había buscado innumerables sinónimos de la palabra 'amor', del sentimiento 'querer' y de la persona 'yo' que no le quedaran grande, pero sus piernas se escurrían inevitablemente. Sospechaban de su pecho, malherido y abandonado, casi mutilado; un campo de batalla en el que las mariposas no volvieron a ver la luz del sol. Sus manos, cansadas y desgastadas de tanto frotar la magia, decidieron huir cuando ya no le quedaron más deseos. Hasta el color de sus ojos se contradecían; los tristes, bicolores y dañinos, los malditos inocentes ojos color impaciencia.
Quizás a alguien le esté pasando lo mismo...
Esta no es mi historia, ni mucho menos. Aquí sólo plasmo mis pensamientos más sentidos y , a veces, más irracionales. La historia de mi vida ya os la contaré en otro momento.
domingo, 30 de junio de 2013
jueves, 27 de junio de 2013
Lo esencial es invisible a los ojos.
Aquí estaba. Ahí estabas. Ahí estaba el final.
Lo había sentido y experimentado en su propio cuerpo, pero sin llegar a extasiar como ella imaginaba que fuera. Esto le hacía pensar más en su interior hiriente, en su monotonía, en suma, en su no vida.
De invisible pasó a ser un trozo de carne, algo sexy y atractivo y ,por qué no decirlo, interesante, pasando por ser una meta y continuando por un capricho, hasta convertirse en un alma opaca por dentro y en tierra de nadie. Con la inspiración dormida, la niña de ojos tristes, ingenua, creyó que algo cambiaría. Cambió ella, volvió a su invierno en primavera, a su verano maldito y a ser esclava de sus dudas, de sus miedos...Esclava de todo lo que era y de todo lo que quería ser.
Lo había sentido y experimentado en su propio cuerpo, pero sin llegar a extasiar como ella imaginaba que fuera. Esto le hacía pensar más en su interior hiriente, en su monotonía, en suma, en su no vida.
De invisible pasó a ser un trozo de carne, algo sexy y atractivo y ,por qué no decirlo, interesante, pasando por ser una meta y continuando por un capricho, hasta convertirse en un alma opaca por dentro y en tierra de nadie. Con la inspiración dormida, la niña de ojos tristes, ingenua, creyó que algo cambiaría. Cambió ella, volvió a su invierno en primavera, a su verano maldito y a ser esclava de sus dudas, de sus miedos...Esclava de todo lo que era y de todo lo que quería ser.
domingo, 2 de junio de 2013
Un cuento breve que leeré mil veces.
La llenaba de vacío y pretendía recibir algo.
La absorbía y quería que fuera para él.
Le dijo tanto que poco tuvo sentido.
Todo se llenó de agujeros por donde se escapaba lo que nunca hubo.
La noche la encerraba y el día la asfixiaba.
Y sin decir nada se fue apagando, sigilosa, tenue, en silencio...
viernes, 26 de abril de 2013
Sencillamente.
Se encontró con tanto de golpe; aquella era una vida que no quería. No quería sentirse aislada en su propio cuerpo, no se encontraba en el espejo y no sentía más que un motor rompiéndose dentro de su alma.
Sus ojos tenían el color que tienen los sueños rotos y sus palabras tenían más veneno que sentido. Había apostado por ser ella pero el viento soplaba en contra y no le dejaba mantenerse en pie.
En cada una de sus caídas encontró piedras que clavarse y cuando conseguía levantarse olvidada cómo andar...Más que en el destino confiaba en la justicia pero el tiempo le hizo creer en el tiempo y en las oportunidades. Había saltado más de una vez pensando que abajo había algo que merecía la pena. Había apostado más de una vez hasta el último resquicio de su fe, quedándose sin nada. Su mente clamaba el desahucio y sus piernas reclamaban firmeza.
Se quedaba sin tinta cada vez que apuntaba una meta y no había suficientes horas en la noche para crear poemas que nunca diría. Intentaba expresar con sus versos lo que sus labios no le permitía, la prosa le quedaba grande, como todas sus aspiraciones. Se dormía todas las noches pensando en el abismo de dudas que su corazón imponía a su mente y pensando que quizás las sábanas aquella noche absorberían todos sus miedos.
Sus ojos tenían el color que tienen los sueños rotos y sus palabras tenían más veneno que sentido. Había apostado por ser ella pero el viento soplaba en contra y no le dejaba mantenerse en pie.
En cada una de sus caídas encontró piedras que clavarse y cuando conseguía levantarse olvidada cómo andar...Más que en el destino confiaba en la justicia pero el tiempo le hizo creer en el tiempo y en las oportunidades. Había saltado más de una vez pensando que abajo había algo que merecía la pena. Había apostado más de una vez hasta el último resquicio de su fe, quedándose sin nada. Su mente clamaba el desahucio y sus piernas reclamaban firmeza.
Se quedaba sin tinta cada vez que apuntaba una meta y no había suficientes horas en la noche para crear poemas que nunca diría. Intentaba expresar con sus versos lo que sus labios no le permitía, la prosa le quedaba grande, como todas sus aspiraciones. Se dormía todas las noches pensando en el abismo de dudas que su corazón imponía a su mente y pensando que quizás las sábanas aquella noche absorberían todos sus miedos.
viernes, 19 de abril de 2013
Pequeña, pero ella.
Le gustaría no tener la sensación de estar viviendo de prestado. Ser alguien y crecer. Aspirar al final de su espalda, el cielo quedaba demasiado cerca, y fácil. Le gustaría saber que la vida es más que levantarse y aspirar, y respirar, y expirar ese 'oxígeno' contaminado cuando pasa por su corazón, generador de gases tóxicos.
Ni siquiera sabía si su futuro es tan incierto como suyo, si sus sábanas son tan frías de noche y si sus brazos son tan abismales como los imaginaba. Pensaba que tampoco está de más perderse algún día entre sus dudas, tan inteligentes como atrevidas. Tener ganas no es poder. Amar no es realizarse y no intentarlo no significa perder. Ilusión se llama su vida, y espera, inquietud, ansias de algo grande si es juntos. Sonrisas magnéticas, no de oro, el oro hoy no vale nada, de ganas y poca vergüenza, de un: 'Ven aquí que te estoy esperando' o un: 'No me mires así que no quiero comerte tan temprano.' Sus dudas siempre tuvieron cabida en su espalda, y sus ganas sabían como mimarla.Se veían mejor sin ropa, se entendían mejor y se querían menos. Pensaban que odiarse a veces es sano y más cuando ese odio se fundía en el silencio del vapor de amor que sus manos regalaban a este odioso mundo.
Nunca supo decir 'te quiero' sin sentirlo demasiado, nunca supo ser ella por encima de todo, nunca estuvo enamorada, bueno sí, lo estuvo del recuerdo lejano en su memoria de aquel sueño que le regalaba todas las noches su desesperación profunda por hacerse querer. Invisible era su segundo nombre aunque sus ojos eran capaces de traspasar océanos de incertidumbres e inquietudes, y de reconocer a un enamorado a kilómetros de distancia. Sólo se había sentido sexy una vez en su vida, al mirarse en un espejo ajeno, más bien, en unos ojos carroñeros que la acechaban desde la esquina. Demasiadas aspiraciones para un corazón tan pequeño. Mal perfume y pésimo frasco, edición limitada dentro de tantas copias. No le gustaba sentirse observada, pues los únicos ojos que le importaban estaban ciegos para ella. Su vida era un estanque sin agua y con demasiada profundidad para tan pequeño cisne, pero ella seguía soñando, y recordándose que al día siguiente sería un nuevo día y más aún, una nueva oportunidad para ser feliz.
Ni siquiera sabía si su futuro es tan incierto como suyo, si sus sábanas son tan frías de noche y si sus brazos son tan abismales como los imaginaba. Pensaba que tampoco está de más perderse algún día entre sus dudas, tan inteligentes como atrevidas. Tener ganas no es poder. Amar no es realizarse y no intentarlo no significa perder. Ilusión se llama su vida, y espera, inquietud, ansias de algo grande si es juntos. Sonrisas magnéticas, no de oro, el oro hoy no vale nada, de ganas y poca vergüenza, de un: 'Ven aquí que te estoy esperando' o un: 'No me mires así que no quiero comerte tan temprano.' Sus dudas siempre tuvieron cabida en su espalda, y sus ganas sabían como mimarla.Se veían mejor sin ropa, se entendían mejor y se querían menos. Pensaban que odiarse a veces es sano y más cuando ese odio se fundía en el silencio del vapor de amor que sus manos regalaban a este odioso mundo.
Nunca supo decir 'te quiero' sin sentirlo demasiado, nunca supo ser ella por encima de todo, nunca estuvo enamorada, bueno sí, lo estuvo del recuerdo lejano en su memoria de aquel sueño que le regalaba todas las noches su desesperación profunda por hacerse querer. Invisible era su segundo nombre aunque sus ojos eran capaces de traspasar océanos de incertidumbres e inquietudes, y de reconocer a un enamorado a kilómetros de distancia. Sólo se había sentido sexy una vez en su vida, al mirarse en un espejo ajeno, más bien, en unos ojos carroñeros que la acechaban desde la esquina. Demasiadas aspiraciones para un corazón tan pequeño. Mal perfume y pésimo frasco, edición limitada dentro de tantas copias. No le gustaba sentirse observada, pues los únicos ojos que le importaban estaban ciegos para ella. Su vida era un estanque sin agua y con demasiada profundidad para tan pequeño cisne, pero ella seguía soñando, y recordándose que al día siguiente sería un nuevo día y más aún, una nueva oportunidad para ser feliz.
miércoles, 10 de abril de 2013
No voy a contar hasta seis, diez o veinte... no voy a relajarme por mucho que sienta que lo tengo que hacer. No voy a sentir si hago daño a alguien o si escojo el camino corto y fácil. Ser gilipollas aunque parezca que no cansa y ahora no tengo ganas de perder el tiempo y además recomiendo que no lo pierdan conmigo. Espero que alguien aproveche mejor mi sitio en el mundo y que viva, al menos, con la certeza de que lo está haciendo. Sin remordimientos, sin prisas, sin pensar y, a veces, mejor sin aspiraciones. Todo el mundo comete errores y dicen que eso te hace más fuerte.
jueves, 28 de marzo de 2013
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Sinceramente, no entiendo nada. Como siempre, claro. No sé que pasa no se que tengo que pensar o que tengo que decir. No se nada a cerca de mi ni de los que tengo alrededor. Tampoco se si serán cosas mías...no entiendo, no. Y cuando intento que me lo expliquen, nada, de nuevo esas cuatro letras que en el fondo significan todo. Pasa de todo, y lo sé. Es lo único que se con certeza. Obviamente tengo mis problemas, y no pretendo colgarme medallitas por ello, cada uno tiene lo suyo. Y aunque parezca que no me preocupo por los míos y por los de todos a quien quiero, y no quiero que me alaben o me den las gracias. Simplemente hay días que quiebro.
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